El letargo de muchas de nuestros centros de estudios, con referencia hacia esta evolución financiera, es enorme. Las universidades deben cambiar ya.

Es un hecho que avanzamos a un mundo distinto al actual. Por donde usted observe, nota como las cosas no son como antes. Y en esta oportunidad, no solo es por fuera, por dentro también.

Vimos el domingo las “Nuevas habilidades para la era digital”.

Acotábamos:

“Queremos que no se repita lo de siempre cuando hay cambios profundos. Hoy a diferencia de otros procesos evolutivos, existen mecanismos para un acceso amplio.

Reconocemos, como no hacerlo, la brecha digital que amenaza con profundizarse. Pero apostamos precisamente a las fuerzas disruptivas de este cambio”.

Particularmente en Latinoamérica se hace más evidente este tema. Por supuesto que existen exenciones, pero la generalidad sigue como si nada.

Es que vivimos una disrupción en un mundo cambiante, complejo y diverso. Frente a los gigantescos retos del futuro necesitamos visiones abiertas y multidisciplinarias.

Una interesante nota del Rector de la “La Academia”, nos coloca en un contexto:

“Las universidades debemos transformarnos en pluriversidades que permitan la innovación social, desde la perspectiva de la complejidad y la sostenibilidad. donde la racionalidad instrumental ceda espacio ante una racionalidad sistémica, relacional e integradora”.

Además considera que en este modelo se dan cuatro tipos de aprendizaje.

  • Aprender a conocer, adquiriendo las capacidades necesarias para entender y comprender, en el mundo.
  • Para ponderar las formas de apropiarse e intervenir en una realidad, aprender a hacer
  • Un aprender a convivir, desde la participación activa y la cooperación inteligente.
  • Aprender a sentir, involucrando aspectos emocionales, valorativos e interpretativos, que deben plasmar la responsabilidad profesional.

Hay que avanzar hacia cuerpos con suficiente flexibilidad para el cambio. Las universidades deben cambiar ya, porque el conocimiento de esta nueva era, es desordenado y cambiante.

Las universidades deben cambiar

Las exigencias del mundo actual representan un reto enorme. Porque no existe una receta mágica, pero con claridad de objetivos, se avanza.

Pasamos de la transformación digital hacia la construcción de sociedades digitalizadas. A pesar de que en el camino, muchos ni siquiera han llegado al primer escalón.

Es que en definitiva, el desarrollo de las habilidades para el mundo de hoy no puede esperar. El tener un pensamiento crítico, innovador o analítico, requiere de evolución.

Desarrollar estas habilidades junto con otras como resiliencia o tolerancia al estrés, es un proceso de cambios. La preparación dentro de las universidades es fundamental para avanzar hacia estos escenarios.

El futuro no sucede simplemente por obra y gracia, se construye y se edifica hoy. Porque estemos claros, no se trata de repetir los errores actuales en el medio digital. Para nada simplemente trasponer una situación con otra.

Es un real y poderoso cambio de paradigmas, necesario para comprender, asimilar y activar a la nueva universidad. Una que se erige sobre sus propias contradicciones, logros y limitaciones de hoy.

Las universidades deben cambiar ya, porque representan la piedra angular de un país. El desarrollo y la superación de las brechas digitales, pasa por la universidad.

Y junto a otras acciones de personas y organizaciones de un país, empiecen a cerrar las diferencias. Pero en esto, juega un papel de primera línea, las casas de estudios superiores.

Nadie va a esperar por otro, en Latinoamérica se hace imprescindible embarcarse en este futuro. No son logros individuales ni selectivos los indicadores. El desarrollo debe ser integral y en conjunto.

Es el sistema y sus integrantes, no son solo pedazos ni sectores. Para un real cambio se requiere de involucrar y asimilar a todos.

Convencerse del futuro, para desarrollar el presente es el reto.

Imagen de Nino Carè en Pixabay 

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