No parece haber clara conciencia de lo que representa el Covid19 y su pandemia. Estamos en un mundo enfrentado y dividido, entre vacunas cepas y olas.

Porque no solo persisten las dudas del tema del origen, es que eso apenas es la punta del iceberg. Cada quien tiene su verdad y actúa en consecuencia de lo que creé.

Ayer Zhang Wenhong, un experto chino, decía que “el mundo enfrenta una ‘guerra prolongada’ para mantener a raya la enfermedad sin cerrarse por completo”. No sé si captaron el centro de su opinión, no habla de resolver, sino de controlar.

Remata Wenhong:

“El coronavirus ha ocupado constantemente el planeta y se ha convertido en un virus residente en la tierra. Después de un año de propagación, el virus muta constantemente”.

Y ojo que hablamos de un país que por su sistema político y tipo de sociedad, es capaz de cerrar ciudades enteras sin chistar. Allí no hay discusión sobre horas de cierre ni tipos de acciones, se decide y listo.

Es que para muchos, la pandemia no solo parece tener larga vida aun, sino que el cambio social será total. Entre vacunas cepas y olas, porque la inmunización universal no se ve por ahora.

Europa muestra altas tasas de infecciones, hospitalizaciones y muertes por Covid-19. Como respuesta en general, aumentan los cierres, las prohibiciones y los controles.

Amplios sectores económicos se están diluyendo en plena crisis sanitaria. Y las personas en general responden con temor y miedo frente a su futuro.

En América, Brasil y Estados Unidos encabezan las peores cifras de contagios y muertes. Pero el resto del continente no se escapa, solo que no le ha llegado los rebotes.

Un mundo distinto que da la impresión de no ser asimilado por muchos. Arrinconados, el terror se impone.

Vacuna cepas y olas

Entre teorías de conspiración, negación absoluta de la realidad y acciones gubernamentales desastrosas, la pandemia se sigue moviendo.

Entramos en una realidad distopica y profundamente incierta. Y como lamentablemente ha sido nuestra historia, las brechas aumentaran. Las diferencias serán más visibles y la adaptación no será igual.

Las sociedades y personas que asimilen el cambio, que tengan los recursos para afrontarlo y lo ejecuten, llevaran la delantera. Entre vacunas cepas y olas, nos seguiremos desplazando.

Por eso el tema central de todo lo que sucede es básicamente la capacidad de reinventarse. Como personas y sociedades, porque ya nada es igual.

Pretender seguir como si no pasara nada, aparte de absurdo puede ser fatal. Nos guste o no, hay que replantear el sistema en el que vivimos, producimos y nos desarrollamos.

Las oportunidades para afrontar con éxito este futuro incierto dependen precisamente de nuestro propio cambio. Una economía y unas finanzas adaptadas a los nuevos tiempos.

No es un tema solamente de bitcoin o de otras criptomonedas, pero si de un nuevo dinero y distintas relaciones. Cambiar entre vacunas cepas y olas, para poder salir de los números rojos.

Ver mucho más allá de nuestras propias limitaciones y actuar en consecuencia. Dentro de unos años veremos cómo quienes lo hicieron crecieron y se ajustaron.

Nada fácil ni sencillo ciertamente lo que vivimos actualmente. Pero en definitiva tenemos las herramientas y las tecnologías. Y aunque por si mismas no producen los cambios, las personas sí.

Un mundo distinto se está erigiendo, entre vacunas cepas y olas. Queda mucho por ver y bastante por evolucionar.

Transformación real es la llave, no maquillajes ni adornos. Finanzas abiertas para desarrollar economías de equilibrio y ajustadas a nuestro planeta.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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