El efecto del Coronavirus abrió los espacios mundiales y activó los planes “B” de muchos. Básicamente el pánico se apoderó de todos los mercados, desde el más tradicional hasta el disruptivo cripto. Una tormenta perfecta global que seguro romperá a los más desprotegidos y a las partes más débiles de este mundo total.

De acuerdo al desarrollo que va teniendo la enfermedad a nivel mundial, parece que China es prácticamente la única que está preparada para afrontarlo. Tendrá daños sin ninguna duda en su economía, pero hasta ahora se asoman como los que tienen mayores opciones de surfear la crisis.

Algunos pensarán que eso es así, por cuanto fue en tierras chinas donde se originó todo esto. Si bien eso es cierto, las respuestas que han dado han sido precisas y quirúrgicas, no esto diciendo que me gusten o esté de acuerdo. Pero eso es una realidad, bien sea por las características de su cerrada sociedad o por el manejo total del Estado sobre los ciudadanos.

Igualmente el resto del mundo no dio señales claras de tomar previsiones desde el día cero. Sin lugar a dudas que los países más desarrollados tienen escudos naturales para defenderse de situaciones como la del Coronavirus. Pero la globalidad está demostrando que la rapidez de los actos puede tener un peso enorme a la hora de afrontar con éxito estas situaciones.

Una tormenta perfecta global que producirá efectos extendidos y movimientos signados por el temor. Nunca nos olvidemos que no hay cosa más cobarde que el dinero, sea de la clase que sea.

Los que tengan mayores fuerzas, mejores informaciones y adecuadas medidas serán quienes saquen números distintos al rojo.

Basta Mirar los gráficos y ver cómo las principales vías de inversión muestran una caída pronunciada y pérdidas extendidas por todas partes.

Tormenta perfecta

Los mercados financieros de todo el mundo muestran una tendencia a la baja. El NYSE se cotizaba por debajo de los 241 puntos, mientras que el BSE se redujo en 1941 puntos. Los principales índices como S&P 500, Dow Jones Industrial Average Index y NASDAQ Future Plunge registran casi un 5% y 1200 puntos de baja.

Adicionalmente Londres y Fráncfort caen un 8% y Madrid se hunde un 7 %. El petróleo se desploma un 30 % por el fracaso del acuerdo de la OPEP y la decisión de Arabia Saudita de explotar el mercado.

Luego de unos días de alza, el precio de Bitcoin cayó a su nivel más bajo en dos meses. Y como hasta ahora ha sido, arrastro detrás de si al resto de las criptomonedas.

Una tormenta perfecta global que encuentra en el Coronavirus un chivo expiatorio adecuado, pero que nos esconde sustancias más nocivas. La debilidad de los sistemas de inversión y respaldo financiero tradicionales y la gigantesca deuda global que se acumula, aderezan decididamente los acontecimientos.

Así cada quien busca espacios y respuestas de acuerdo a sus propias convicciones, intereses y necesidades.

Para el cofundador de Kenetic Capital, Jehan Chu, las cosas pintan de esta manera:

“Para aquellos que tienen horizontes de inversión a largo plazo, bitcoin es absolutamente una compra durante estas caídas. Podemos esperar más de esta volatilidad provocada por los problemas financieros y de salud macro, pero en última instancia las inversiones a largo plazo en el futuro digital y su activo clave Bitcoin será una estrategia ganadora”.

Un mundo global

En el medio de todos estos movimientos financieros, el viernes arranca una guerra de precios petroleros muy lejanos al Coronavirus. Arabia Saudita decidió mandar un claro mensaje de su poder al mercado bajando su precio del petróleo y aumentando su producción de manera instantánea. Se colocó en 10 millones de barriles y anuncio que está listo para llevarla a 12 millones. Rusia intenta responder aumentando también su producción, pero no tiene el fuelle suficiente para aguantar precios de niveles bajos.

El analista de Goldman Sachs, Damien Courvalin, dijo a los clientes del banco el domingo:

“El pronóstico para el mercado petrolero es aún más grave que en noviembre de 2014, cuando comenzó tal guerra de precios, ya que llega a un punto crítico con el colapso significativo de la demanda de petróleo debido al coronavirus”.

La onda expansiva de la caída del precio del petróleo multiplica su efecto. Afecta a otras categorías de activos: renta variable, renta fija o divisas y genera que las empresas de valores eleven los requerimientos y las garantías para a sus clientes, lo que a su vez sigue provocando ventas forzosas en busca de liquidez.

Una tormenta perfecta global que aumenta la histeria en los mercados, pero que también hace que algunos intenten pescar en este rio revuelto. Porque el tema del poder y lo que se hace para mantenerlo, a muchos parece agarrarlos dentro de una candidez increíble.

Y nadie se escapa, mientras las bolsas mundiales se hacen añicos y el mercado del petróleo se rompe, el precio del oro, en lugar de dispararse por el pánico financiero, sube apenas un 0,6%.

Aquí lo hemos repetido infinidad de veces, el mundo de hoy es muchísimo más complejo que unos algoritmos. Y su evolución es una continua lucha por conservar o hacerse del poder.

Tormenta en la tierra

Una tormenta perfecta global hará de este 2020 un año histórico. Leer adecuadamente las señales será primario para quien quiera avanzar dentro del caos.

El dinero no se desaparece, simplemente cambia de manos o se va hacia otros mercados, no se queda en la casa. Mire detenidamente las acciones y podrá tener una idea de cómo actuar frente a lo que se nos presenta.

Hora de los pies sobre la tierra y la mente ubicada y en posición de asimilar los cambios y sus consecuencias. No pierda el tren y aprenda a ver lo que más le conviene dentro de este rojo carmesí con el que comenzamos la semana.

Imagen de ChadoNihi en Pixabay 

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