Debería ser mucho más que obvio, pero no es así. En plena evolución, hacia una sociedad profundamente interconectada, el tema aparece con lentitud. Anotar la ciberseguridad como prioridad, es la tarea fundamental.

Asumir el espacio de la seguridad digital como elemental, en esta era, nos abarca a todos. Quizás sean las grande empresas, quienes más en serio se han ocupado de este tema. Para las pequeñas y medianas empresas y para las personas naturales, lamentablemente parece asomarse con fuerza a raíz de algún nuevo escándalo. El robo de identidades, el hackeo o minería ilegal de criptomonedas, estafas o fraudes en línea, los alerta por ratos.

Internalizar, que definitivamente vivimos un mundo totalmente diferente, luego del nacimiento del internet, es básico. Parece una perogrullada indicar la necesidad de la seguridad en pleno desarrollo virtual, pero muchos no lo terminan de asumir. La relación entre el crecimiento digital y el uso de herramientas de seguridad todavía es muy baja. Adicionalmente los ciberataques para nada son estáticos, su dinamismo requiere estar a la vanguardia de la protección.

Dos estudios nos muestran, cómo las preocupaciones por el tema de seguridad, no van de la mano de las acciones. Un 90% de los particulares, según un estudio de Blue Fountain Media y un 77% de acuerdo a Research América. Adicionamos nosotros, que uno de los problemas es la falta de comprensión, la gente no termina de entenderlo.

Mientras tanto, los números confirman el avance del mundo que se construye. Más del 51% de la población global ya está online, con un 52% que lo hace vía celular. Y a pesar de que apenas hoy solo un 0,14 del tráfico, proviene de dispositivos del Internet de las Cosas, estimaciones ubican que para 2025 haya 41.600 millones de estos dispositivos conectados.

Ciberseguridad como prioridad

Una espeluznante cifra, de entre ocho y diez amenazas de ciberseguridad por segundo, nos marca las pautas. De acuerdo a un estudio de Mcafee Labs, el malware para móviles ha aumentado un 29%, el de minería de criptomonedas un 30% y del ransomware un 24%. Calculan igualmente, que el valor estimado de las criptomonedas obtenidas mediante este cripto secuestro, ronda los 57 millones de dólares.

El costo de brechas, un estudio realizado por el Instituto Ponemon y presentado durante el evento IBM Security Summit México 2019. El costo de una brecha de datos, aumentó un 12% a $3,92 millones de dólares a nivel global, y más del 50% de las mismas fueron el resultado de ataques cibernéticos enfocados.

Interesante como este estudio abarca el término de ataques enfocados. Y junto a dos trabajos también publicados: el Estudio de Ciber Resiliencia 2019 y el Índice de Inteligencia sobre Amenazas IBM X- Force, nos dan un panorama integral del tema.

Confirman que las PyMes y la nube sufren más brechas de datos. Las pequeñas y medianas empresas con menos de 500 empleados, tienen un promedio de pérdidas de más de $2,5 millones de dólares. Se encontró que 77% de las organizaciones dicen no tener un plan de respuesta cibernética y que a pesar de generar vacantes en esta área, un 75% les cuesta contratar y retener personal calificado.

Finalmente más de la mitad de los ataques cibernéticos en 2018 (57%) aprovecharon las aplicaciones de administración comunes, y el phishing representó casi un tercio (29%) de los ataques. En el caso de las industrias más atacadas en 2018 fue la financiera, en primer lugar, con 19% de todos los ataques y el sector transporte con el 13%.

Sirven estas cifras generales, para que podamos ver, y ubicarnos en el alcance del tema.

Temas imprescindibles

Integrar y asimilar la privacidad, seguridad y estilo de vida, para mejorar nuestra protección. Anotar la ciberseguridad como prioridad, debe convertirse en algo básico, común y rutinario. Entender a plenitud, que estemos donde estemos, nuestro manejo de datos es fundamental para nuestra vida.

Identifiquemos temas que debemos desarrollar y profundizar en esta nueva era:

Los ataques serán más enfocados: Los ciber Hacker han perfeccionado sus objetivos, priorizan sus incursiones hacia personas o sectores más vulnerables y de mayor rendimiento. Las brechas de datos seguirán siendo metas primarias.

Procesos más silenciosos: Indudablemente continuaran los ataques, hacia plataformas que guarden cantidades de valores significativos. Ahora veremos cómo se expandirán asaltos silenciosos, lentos y enfocados a pequeños objetivos.

El cryptojacking seguirá ascendiendo: La rentabilidad y la poca inversión, harán que la minería ilegal de criptomonedas siga aumentando.

Los gaming en el foco: El vertiginoso crecimiento de la industria de los videojuegos, es un bocado muy apetecible para los ciber delincuentes. La proliferación de títulos y un sector marcado por la juventud de sus usuarios, es el caldo de cultivo perfecto.

La legislación como jarrón chino: Las legislaciones y regulaciones es este sector, tienden a colocar ciertas pautas y reglas para el día después. Ninguna regulación en el mundo te protegerá realmente si tú no lo haces, sin embargo, es justo indicar que con su aplicación, podemos avanzar hacia un sistema más limpio.

Proteger la nube: El aumento de la evolución digital producida mayor necesidad de almacenamiento en la nube. Descentralizar y Desconcentrar estos datos, será vital para la protección adecuada de los datos.  

Ciberataques nacionales: La ciberseguridad para defender el Estado y la Soberanía son realidades incuestionables. Atacar una red de una o varias naciones, sus servicios fundamentales o sus principales industrias son hechos a tomar muy en serio por todos.

Prioridad común
  • Prevención: Siempre está de primero esta recomendación, y aunque suene lógica, su práctica no es muy extendida. Los controles preventivos están a la mano, practicarlos debería ser una sana rutina.
  • Pulcritud cibernética: Solución antivirus y actualización del software y los sistemas operativos. Eso sí, originales por favor.
  • Gestión de contraseñas: 1, 2,3 y 4, el nombre de tu perro, tu fecha de nacimiento. La adecuada tarea de manejar las contraseñas, pasa por uno de los sentidos que tendemos a no usar, el común.
  • Alerta como normalidad: Nos referimos a asumir las responsabilidades de manera adecuada. Conformar un mapa mental y de acción que siempre nos permita estar prevenidos y listos.

En la cultura de la ciberseguridad el eslabón más débil es factor humano. Fomentar nuestra propia evolución es tarea que solo cada uno de nosotros puedes realizar. Anotar la ciberseguridad como prioridad, es garantizar nuestro avance confiable al nuevo mundo digital.

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