Una de las cosas más fácil de decir, pero más difícil de hacer, es mirar el bosque. Sea cual sea el sector donde nos desenvolvamos, tenemos la tendencia a estar demasiado tiempo ocupándonos de las ramas. El efecto Libra no dejara hueso sano, el tsunami que ha originado desde su anuncio, seguirá avanzando.

Ninguno poder global de verdad, le ha sido indiferente el proyecto nacido de Facebook. Algunos como China y Rusia, para nada los agarro descuidados, ya hace rato vienen explorando, en toda su extensión, la Blockchain y las criptomonedas. Los Estados Unidos por otra parte, no terminan de ponerse de acuerdo en el curso a seguir. Sus respuestas son bastante heterogéneas y marcadamente, distintas entre los diferentes centros de poder.

La Unión Europea y los organismos multinacionales parecen, y digo parecen, tener un poco más claro el camino a seguir. Eso sí, no se guíen mucho por tantas declaraciones, revisen los actos y las medidas que se toman. Muchas veces decisiones que parecen no tener relación directa con el tema, realmente prepara el terreno para lo que viene.

Precisamente dos notas en ángulos diferentes, publicados esta semana, sobre la posición de la Unión Europea, nos ilustran lo que hablamos. En Reuters hablan de la posibilidad de una cripto propia:

“El BCE y otros bancos centrales de la UE podrían explorar útilmente las oportunidades y los desafíos de emitir monedas digitales del banco central, incluso considerando medidas concretas a este efecto”.

En Bitcoin Exchange Guide hablan de regulación, no de emisión:

“La Unión Europea está analizando las monedas estables y buscará regular las fichas actuales en lugar de intentar crear las suyas propias mientras el grupo de la presidencia de la UE está trabajando en un nuevo borrador de declaración política”.

No dejará hueso sano

En su oportunidad, dijimos bien claro, que el agujero negro que abrió Libra, absorberá a más de uno. Luego, en estas mismas páginas, avisábamos sobre las batallas que veríamos, entre los centros de poder y los nuevos actores. El efecto libra no dejara hueso sano.

Representan China, Rusia, India e Irán a los gobiernos, que más claro tienen el efecto de la Blockchain en el futuro. Avanzan cada uno en sus distintos proyectos, experimentando y listos para dar un salto mucho mayor.

No solo el proyecto Facebook, prendió las alarmas a nivel global. Telegram creía que nada le pasaría y ya Estados Unidos, se encargó de recordarle que no es así. Quienes no han entendido muy bien lo poderoso del efecto Libra, les doy algunos datos.

Se estima que existen alrededor de unas 50 millones de Wallets a nivel mundial, fundamentalmente de bitcoin. Es claro que no todas están activas y no obligatoriamente, corresponden a igual número de usuarios. Asumamos sin embargo, que tenemos unos importantes 50 millones de personas que usan cripto.

Facebook, Telegram u otras corporaciones globales no financieras, tienen mucho, pero mucho más que eso, como clientes de sus plataformas. Si bien es cierto, que no todos usarían eventualmente la cripto que emitan, el potencial de salir es inmensamente poderoso.

A eso precisamente es que le temen los gobiernos, reguladores y el sector financiero tradicional. Una plataforma que sin salir, ya cuenta con una base de usuarios enorme, es una fuerza que dispara exponencialmente en el internet del valor.

El efecto Libra no dejara hueso sano, porque ya sin salir disparo las alarmas y activo la búsqueda de opciones. China ha comprendido, como ninguno, que esto no tiene vuelta atrás. Lo feo de este caso, es que se trata de un sistema sin libertad.

Se asoma un efecto cascada

A quienes nos apasiona el momento que vivimos actualmente, nos emociona profundamente los cambios que se producen. La cadena de bloques inicio una avanzada, dentro de la nueva internet del valor.

La movilidad y rapidez de los inventos y avances tecnológicos, imprimen una capacidad de respuestas que pocos tienen. Ya la computación cuántica, empieza a dar muestras firmes de su realidad, y todavía no terminamos por asimilar la que estamos construyendo.

Hay que tratar por todos los medios, de mirar mucho más lejos de las ramas. El bosque del futuro, tiene unos motores increíblemente cambiantes, poderosos y rápidos.

Las ciudades inteligentes, que ya se construyen en los principales centros urbanos desarrollados, ampliaran aún más, las grandes diferencias, de una globalidad para nada homogénea.

Libra u otro proyecto, nacido dentro de las consideraciones similares, nacerá este año 2020. Sera un momento de quiebre, con una parte del sistema, y un tiempo de evolución para nuevos actores.

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