Quizás deberíamos cambiar el color de nuestra ave. A lo mejor no es tan extraña y forma parte del Cygnus olor  o cisne vulgar. Eso en definitiva se lo dejo a los estudiosos del tema, recomendación que también les hago a ustedes. Lo que si sospecho es que tan solo estamos presenciando el aleteo del cisne negro.

Este batir de alas ha convertido a todo el planeta en una verdadera pandemia financiera. Que obligatoriamente producirá profundas consecuencias sociales, políticas y económicas. A los apurados les digo que esto no será visible de inmediato, pero su impacto real será impresionante entre uno y dos años.

El rojo carmesí con que los mercados financieros de todo tipo se han vestido, es solo un signo del pánico y la histeria tradicional de nuestra historia. Sin embargo es necesario profundizar mucho más en esa capa de color, ver la sustancia.

Para lo despistados:

>> La teoría del cisne negro o teoría de los sucesos del cisne negro es una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador), de gran impacto y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por retrospección (haciendo que parezca predecible o explicable, y dando impresión de que se esperaba que ocurriera). Fue desarrollada por el filósofo e investigador libanés Nassim Taleb<<

Así que nada que ver con quienes aparezcan ahora a decir ‘yo se los dije’, peor el otro, que pretende establecer patrones tradicionales y de muerte, o quienes ya tienen listo todo. Nadie tenía ni la más remota idea de todos los efectos inmediatos de este virus globalizado.

Y sin lugar a dudas, quienes partan de esas falsas premisas van a terminar con conjeturas totalmente erróneas. El aleteo del cisne negro, debemos asimilarlo en el tiempo que pasa, digerirlo con paciencia y ayuda.

El eje se mueve.

El cisne negro

Luego de pisar los $3800, bitcoin abrió sus alas y hasta el momento de hacer esta nota ya estaba $5485, con una capitalización de $ 100,22B.  Y solo para agregar y dar contexto, el mercado tradicional en todos sus sectores, seguía rutas similares de caídas y subidas.

No me quiero detener en este aspecto que ya tocamos dos veces. Les indicamos que “Una tormenta perfecta global” hará de este 2020 un año histórico. Leer adecuadamente las señales será primario para quien quiera avanzar dentro del caos.

Y en “El día después de mañana” intentamos decirles que vivimos una evolución global, por si acaso no se ha enterado. Y continuar resolviendo las situaciones con herramientas tradicionales no les servirá de mucho.

En esta que se ha convertido en una especie de tercera entrega, sin proponérmelo realmente, quiero que asumido los hechos, veamos los escenarios, las acciones y las perspectivas.

Aunque ya lo hemos dicho, siempre es bueno recordar que esta pandemia ya ha producido miles de muertes a nivel mundial, este es su efecto más devastador y dramático. Esperemos que los gobiernos del mundo actúen con celeridad y eviten que la cifra de fallecidos siga aumentando. Esa es su responsabilidad y deber primario.

Ahora las consecuencias en cascada hacia toda la sociedad, ya las empezamos a ver en los mercados financieros, en las industrias y sectores económicos de muchos países. Cierres, suspensiones de vuelos, de clases y cancelación de eventos son parte de las medidas para intentar controlarlo.

Precisamente trascender más allá del impacto inicial es fundamental para poder tomar decisiones adecuadas para el futuro. El aleteo del cisne negro ya extendió su carga, vienen ahora las resultas de la inyección.

Con situaciones en pleno desarrollo y evolución, será decisivo la actitud y aptitud que tomemos en adelante.

El aleteo nos alcanzó

Claro que nos alcanzó, por eso la OMS declaro la pandemia, que no es otra cosa que se hizo global.

La cosa es que mientras en el resto del mundo el virus empieza a generar las primeras consecuencias, el país donde se originó “parece” haberlo controlado. Esto es básico entenderlo para cualquier análisis que hagamos.

Si China realmente logro frenar el virus y sus actividades internas vuelven a la normalidad, estará dando un paso poderosamente importante. Estamos claros que las capacidades del resto de los países son por demás desigual. Bien sea en cuanto a los financieros, lo estructural y sobre todo lo social.

¿A dónde vamos?, dependiendo de la duración y efecto de las medidas de contención y de las capacidades pueden pasar hasta cuatro meses de “paro virológico”.  Ninguna economía logra salir indemne de tamaña paralización.

Por eso y nadando en contra corriente, la posición oficial de Reino Unido es aceptar que el virus se va a extender amplia e inevitablemente en la sociedad. Consideran que no son sostenibles medidas de cierres y aislamiento durante las 10 a 14 semanas que dure la escalada del virus.

Confiesa Boris Johnson que la epidemia se extenderá y “muchas más familias van a perder a sus seres queridos”.  Sus colegas europeos lo han acusado de jugar a la “ruleta rusa” con los británicos y le recomiendan reconsiderar su actitud.

Lo cierto es que Reino Unido está tomando un camino diametralmente distinto al resto del mundo, convencido de que es imposible aplicar medidas como las de los chinos. ¿Mantendrán su postura o cederán cuando las muertes se disparen?

El Cisne se mimetiza

De otro lado ya desde Italia llegan las primeras noticias de que la gente empieza a escaparse de las ciudades aisladas, una película de ciencia ficción en plena realidad. Y por otro lado sale el primer avión chino con ayuda para los italianos.

>>Frente al silencio de los socios naturales de Roma, el Gobierno de China, donde comenzó la epidemia, ha enviado un avión cargado con 30 toneladas de material médico y un equipo de nueve expertos que ayudarán a tratar a los infectados por el Covid-19<<

Tenemos entonces a China recuperando su normalidad, con todo lo que ello implica. A un Reino Unido que se resiste, aun a costa de sus ciudadanos, a replegar su economía y postrarse por 3 o 4 meses. Una Rusia que mira, cierra y se comporta con en los años dorados de la extinta Unión Soviética.

Y a Estados Unidos de Norteamérica que intenta descifrar la mejor manera de enfrentar la pandemia con el menor daño colateral posible. El resto del mundo, sencillamente parece imponerse una mezcla de confusión, caos y una tremenda inexperiencia para asimilar realmente lo que esto significa.

El aleteo del cisne negro, va a modificar los ejes del poder global. Luego de la pandemia, los mercados tradicionales retomaran sus niveles, pero el daño sistémico no será visible todavía.

Este año se esperaban grandes movimientos en las finanzas a nivel global. Bitcoin y Libra hicieron que los reguladores mundiales pisaran el acelerador en el tema cripto. Las monedas digitales de los bancos centrales, los avances en la cadena de bloques, los nuevos esquemas bancarios y la tokenización estaban en la primera línea de desarrollo.

Ahora con las nuevas realidades, es momento de repensar la estrategia pasada. Las grietas estructurales de lo que se desarrolla producirá una nueva era en el mundo.

Disrupción en serio

El aleteo del cisne negro ciertamente no es el causante de lo que sucede. Ni siquiera el virus en sí mismo es el responsable máximo. Sin embargo, si son los impulsos que darán fuerza a las modificaciones del poder global.

Veremos un verdadero mundo multipolar, donde habrá fuerzas similares que intentaran ganar la batalla. El panorama para Bitcoin y algunas criptos se torna por demás espectacular. Pero nadie estará solo en el reino del poder, así que quienes entiendan por donde se están dando los caminos, puede escoger las rutas adecuadas.

De lo único que estamos 100% seguros, es que el aleteo del cisne negro termina un ciclo mundial y explota las bases de lo que será el futuro. Falta mucho por recorrer, así que agudice sus sentidos, abra sus distintos cerebros y procure dirigir sus esfuerzos hacia los nuevos ejes que saldrán.

Imagen de Steve Bidmead en Pixabay  

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