Dicen que lo importante no es arribar primero, sino llegar en el momento y tiempo preciso. Y después de la tormenta, debió ser el miércoles pero salió hoy.

La inmadurez del cripto mercado se ha manifestado con portentosa fuerza estos días. Y parece repetirse una máxima financiera de antaño: nada más cobarde que un dólar.

Se refería Milton Friedman, ¿se ubican?, a que los inversionistas colocan su dinero donde mejores condiciones haya. De tal forma que si se perdía esa cualidad, corrían a la derecha, ¿o a la izquierda?

En fin, sin entrar en detalles sobre el autor de la frase, lo cierto es que el dinero, del tipo que sea, huye de las agitaciones.

Y cuando estas borrascas crecen y se juntan, tenemos entonces lo que llamamos una tormenta perfecta.

Distintos analistas ubican la primera señal con el anuncio, verde hipócrita digo yo, por parte del Tesla de Elon Musk. Sin embargo, para mí esto se venía gestando con un poco más de antelación.

A la natural corrección que nos tienen acostumbrados bitcoin y las altcoins, se plegaron hechos relevantes y únicos. Crecimiento de criptos como Doge y surgimiento de cripto memes por doquier, solo inyectaron otros explosivos ingredientes.

El incremento de prohibiciones gubernamentales y el retorno de falsas, o manipuladas, matrices sobre bitcoin volvieron por lo suyo.

Además la caída en los mercados de las empresas de crecimiento y un efecto colateral del ajuste bursátil cocinaban una corrección.

Y después de la tormenta, porque luego de esta especie de pausa y limpieza, el mercado va a retomar su tendencia.

No olvidemos que a algunos, y esto es importante recalcarlo, porque son solo algunos, les aterra la consolidación cripto. Esto para nada minimiza su poder actual, pero definitivamente no son ni por asomo la mayoría.

Después de la tormenta

Es que la riqueza del ecosistema nacido de la mano de la blockchain y Bitcoin es espectacular. Y no me refiero a lo monetario o a la especulación financiera, para nada.

Estoy hablando del desarrollo de las finanzas descentralizadas, de los token no fungibles. Y de las capacidades de la blockchain para convertir mucho de lo viejo, en algo nuevo y mejor.

La cosa es que también crece lo malo, algo no precisamente exclusivo de las criptomonedas. Porque es que la ICO fue una grandiosa idea, que tomo en algunos casos caminos de estafas y fraudes. Sin embargo, el concepto era por demás bueno.

Por cierto no cometamos el error de quedarnos siempre en la vitrina del pasado. Cuando se dice que ‘tal cosa’ ya se venía hablando antes del nacimiento del bitcoin, se olvida precisamente eso.

Todo lo anterior, con todo lo disruptivo de la idea, no tenía forma de hacerlo viable, es exactamente luego de la cadena de bloques que se abre lo real.

Pero definitivamente nuestro mercado es novel, inmaduro y peligrosamente influenciable por el mismo sistema que se intenta desarrollar. Porque vivimos en la era del internet del valor, y después de la tormenta, seguirá allí.

Hoy el valor de todo el mercado de criptomonedas se situó en alrededor de $ 2.274 billones. Es bueno recordar, dato verificable, que al 31 de diciembre estábamos en 833 mil millones de dólares.

La ilustración dice más que mil palabras:

Ah pero no falto, incluso entre medios ‘criptográficos’, quien colocara los típicos titulares de sangre, desplome, etc. No hace falta ser muy perspicaz para ver el crecimiento y la consolidación del mercado cripto.

Y después de la tormenta seguirá aumentando su volumen. Sin embargo, nos queda un duro y espinoso camino aun por recorrer antes de la consolidación definitiva.

Novel e inmaduro mercado

No perder el foco es básico y fundamental para ver el bosque y no el árbol en particular. La especulación, la manipulación, los fraudes y las idioteces forman parte de todos los sistemas humanos.

Ahora lo importante, lo verdaderamente sustancial esta en otra parte. Robustecer a Bitcoin, a la blockchain y a toda la disrupción cripto es el tema.

Que cada día fortalezcamos las funcionalidades y potabilidad de bitcoin es cardinal.

Es que si bien aún somos un novel e inmaduro mercado, crecemos cada vez más. Y después de la tormenta, no dude que vendrán nuevas en el mañana.

Las disrupciones no son mansas aguas, son poderosas fuerzas que sacuden y luego, consolidadas, se estabilizan.

Photo by Garidy Sanders on Unsplash

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