Muchos incluso lo vociferan en altavoz: soy maximalista, quizás no han asimilado totalmente su significado, o tal vez sí. Lo cierto, es que en pleno tiempos de cambios profundos a velocidades alucinantes, sobran quienes andan perdidos en el espacio del valor.

El mundo que se diseña es más que algoritmos y tecnologías, contempla lo social, lo político y lo cultural. Si hubo un momento en la humanidad en que nada sucede de forma aislada, es este.

Y las finanzas en particular, son solo un engranaje del conjunto. Ciertamente fundamental, pero al mismo tiempo interconectado con todo.

Perdidos en el espacio del valor, para ver si entendemos de una vez por todas, que nada será como antes. Pero que tampoco viene anónimo, totalmente libre, ni especialmente independiente.

Cascadas y millares de alternativas pujan, los retos serán espectaculares.

La pandemia, cual Cisne Negro, generó un cisma que corre reventando por dentro todas las estructuras. Que algunos no logren verlas, no significa que no está pasando.

Así, todas las bases y poderes globales se mueven rápidamente, los más audaces se han metido dentro de la Blockchain, explorando hasta el más último detalle.

Procuran un giro de 360 grados, cambias todo para no cambiar nada.

Porque aunque algunos empiezan a fastidiarse con el tema, el Covid19 reventó las cimientos y sus efectos y ramificaciones, apenas las estamos presenciando.

No es de cualquier cosa de la que hablamos, la modificación, renovación, o nacimiento de un nuevo sistema financiero, es de profundas repercusiones.

Despachar la discusión con meros deseos de ‘libertad financiera’, mediante el bitcoin u otra criptomoneda, es de una simpleza impensable.

El mundo es un ecosistema de complejas relaciones, fuerzas y poderes. Cualquier intento de cambios siempre llevara confrontación y lucha por imponer.

Perdidos en el espacio

La transición ha empezado, y en sus primeros actos tendremos a viejos y nuevos actores en pugna. Pero mucho cuidado, también vamos a ver, escríbelo, nuevas formas nacidas del árbol matriz de toda esta disrupción.

Veremos encuentros con idas y venidas, espacios donde parece que las cripto van y las fiat vienen, o al contrario.

Hay que concentrarse para no estar perdidos en el espacio del valor.

Ya las cripto se insertan en los mercados fiat, y las bolsas tradicionales se mezclan en las plataformas de criptomonedas.

No hay un solo Rey que pueda solo con el futuro. China impecablemente lo entendió. Y mientras avanza sin descanso por su DCEP, en Estados Unidos la poderosa Asociación Americana de Banqueros (ABA), le advierte a la igualmente fuerte, Reserva Federal, que está en contra del uso del dólar digital.

Y Facebook no ceja en su empeño y busca dar su primer zarpazo.

>> Se trata de criptomonedas en las que la relación con el dinero fiat, con distintas monedas relevantes de ese ecosistema, es muy directa, abanderada por la lógica de la paridad. Especialmente en el caso de la cripto de Zuckerberg. Cada una de las propuestas de estos dos gigantes aporta, de inicio, millones de usuarios, teniendo por horizonte convertirse en una ecología monetaria autónoma. En redes autónomas. En mundos autónomos dispuestos a crecer hasta alcanzar a la mayor parte de los hombres y mujeres del planeta<< 

Perdidos en el espacio del valor aquellos que juran, que sus moldes mentales, culturales y políticos es en realidad, lo que la mayoría quiere.

Por eso cambiar, disrupción y evolución son estructura, base y convicción. Decir lo que piensas y hacer lo que dices.

Un internet del valor 

Beijing ha “tomado prestados muchos de los detalles tecnológicos de blockchain, incluyendo conceptos como UTXO”. La unión de distintas tecnologías ha dado a la luz un producto que lógicamente en nada se parece al Bitcoin.

Como declaró Matthew Graham, un veterano banquero de inversiones en China y el CEO de Sino Global Capital:

“Si te acercas a esta (DCEP) desde la perspectiva de una criptomoneda o de una plataforma blockchain, creo que te va a costar mucho entender qué es y por qué es tan importante”.

Y remató el presidente del Centro de Intercambio Económico Internacional de China:

“La DCEP puede lograr la recopilación en tiempo real de datos relacionados con la creación de dinero, la contabilidad, etc., proporcionando una referencia útil para el suministro de dinero y la aplicación de políticas monetarias”.

La caja de pandora del internet del valor, de la mano de la Blockchain, ha abierto un enorme y gigantesco mundo de posibilidades, opciones y potencialidades.

De lo que hemos insistido repetidamente, es que no va a ver una sola vía ni un solo camino.

Bitcoin, Altcoin, Stablecoin, CBDC, monedas digitales. Centralizadas o descentralizadas, emitidas por empresas no financieras, en redes autónomas, el mundo financiero está cambiando.

No hay lugar para absolutismos ni pequeños reductos o ghettos, el proceso de transformación digital está produciendo sus propias bifurcaciones.

La amplitud de lo que se diseña, solo tendrá como límite la rapidez con que se escalan los desarrollos. Puedes frenar por un tiempo a una nueva tecnología, pero en este mundo, no podrás ocultarla por mucho tiempo.

Vamos pronto a ser testigos, y quizás si nos apresuramos protagonistas, de cómo se van a ir expandiendo cada una de las propuestas que hay ahora mismo.

Unas finanzas multipolares, donde las fronteras se desvanecen y buscan su propia identidad.

No es piedra

Refresca entonces tus neuronas para que no quedes perdido en el espacio del valor. El principio se aceleró, la pandemia se ha encargado de romper los cálculos y desequilibrar las jugadas.

La tecnología si tiene algo importante: quienes sepan leerla, asimilar y acelerar su propia transformación, tendrán las primeras opciones.

Los bancos ya hoy no son lo mismo, las plataformas de intercambios tampoco, cambian los modelos y se modifican las estructuras.

Tres poderosas fuerzas parecen apuntalarse para no estar perdidos en el espacio del valor. Quienes asumen la innovación desde su anterior óptica y avanzan hacia su mutación.

Aquellos que entienden que hoy más que nunca existen matices iniciales y todo es relativo. Se aprestan a posicionar plataformas dinámicas, frescas y adaptadas a los tiempos.

Y finalmente quienes asumen a Nakamoto como un Tótem inconmensurable, apuestan al todo o nada. Desechan todo lo demás y se encierran en sus mapas.

Mucho camino por recorrer en poco tiempo y como veremos la próxima entrega, ‘Nada Está Grabado Sobre Piedra’.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

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