La mayoría reconoce que el mundo es un complejo tejido de relaciones, poderes y conexiones. Sin embargo, muchos despachan sus exámenes en conjeturas limitadas, percepciones personales y análisis lineales. Los ejes globales se mueven y en esta oportunidad pueden generar un cisma.

Ya hay quienes proclaman la muerte del capitalismo, otros juran que “todo el poder a los Soviets”, volverá. Los distópicos encuentran terreno fértil en la paranoia y la histeria colectiva. La utopía por su parte, consigue en estos tiempos remembranzas de todos, y proclama también su lugar.

Conseguir sindéresis y claridad en medio del pánico no es fácil.

Incluso si estamos viviendo el rompimiento de un nuevo ciclo para la humanidad, la serenidad es fundamental para entenderlo. Y asimilar que un quiebre, en lo absoluto está tercamente emparentado con la violencia, la debacle o el terror.

Eventos como el virus que se originó en China, solo pueden acelerar lo que ya se venía socavando. Y a pesar de que evidentemente muchos de los poderes del mundo de hoy, lo comprenden, no todos están listos para enfrentarlo. Es así que cada uno de esos centros de poder global intenta no ser arrasados en sus estructuras por el mismo.

En este caso en particular un hecho de salud humana, explota una pandemia global que paraliza al mundo entero.

Esto definitivamente no es cualquier cosa. Un mundo interconectado digitalmente, pero aislado totalmente en las fronteras físicas de cada uno de sus países.

Los ejes globales se mueven, porque nada de esto simplemente pasara. Las bases económicas, sociales o políticas que venían haciendo aguas, ahora simplemente terminarán de colapsar.

Sus sustitutos aún están por aparecer.

Tome distancia, aléjese rápidamente de profetas del apocalipsis, de los decretadores de muertes tempranas y de los viudos del marxismo. Un camino a la nada.

Los ejes globales

No tengo ciertamente simpatía por el sistema que impera en China ni en Rusia. Y no es que me encante el de los Estados Unidos, simplemente valoro mi libertad individual por encima de todo. Con cada uno de sus defectos y virtudes, asumo la imperfecta democracia que tenemos en muchos de nuestros países como algo básico y primario.

Ahora estas sociedades sin lugar a dudas que funcionan para sus nacionales, sino definitivamente hace rato las hubiesen cambiado. Eso no lo digo yo, revisemos nuestra historia a través de los siglos y verán que tarde o temprano todo cae, o se transforma o desaparece.

Los ejes globales se mueven y cada uno de esos países, está en una veloz carrera para tratar de no quedarse por fuera.

Hoy circuló una noticia sobre el avance de la moneda digital de China. Para unos está más cerca, para otros ahora es que le falta camino por recorrer. Particularmente pienso que están listos y que la lanzaran al mercado cuando ellos consideren conveniente.

Porque el tema con los chinos es que allí no funciona la democracia, si lo decidió quienes representan el poder, se hará y listo. No hay ni discusiones maratónicas, ni opositores parlamentarios, ni opinión pública que intervenga. Eso es una realidad y una enorme ventaja, aunque no nos guste el término.

Rusia por otro lado avanza en la consolidación de sus pruebas y marcos para el desarrollo de sus finanzas y su economía con las nuevas tecnologías. Puede parecer que los rusos van un escalón atrás, pero eso puede ser bastante engañoso. Nuestra óptica tiende a confundir expresiones noticiosas con funcionamiento real de estas sociedades.

Los ejes globales se mueven y a pesar de que las mayorías ni lo sientan, producen crujidos de cambios. Los sonidos del silencio pasan imperceptiblemente.

Se mueven y agitan

Estos dos países han mantenido y ratificado una posición y narrativa anti cripto constantemente. Apenas hace unas horas el Banco de China advirtió de que la afirmación de que Bitcoin es un refugio seguro es falsa y pidió a las personas, protegerse de seguir a la multitud al abstenerse de la inversión en criptomonedas.

Por su parte el banco central de Rusia ha mantenido constantemente una postura desconfiada hacia las criptomonedas y recientemente ha dicho que está preparando una legislación que bloqueará el funcionamiento de los cripto mercados en el país.

Algo que Mikhail Komin, director de investigación del Centro de Gobernanza Avanzada de Moscú ratifica:

“Sin duda, la pandemia y la crisis financiera hacen que el gobierno busque soluciones poco ortodoxas, pero la criptografía no es parte de eso”.

Dos posiciones que han mantenido y que claramente ilustra que buscaran aprovechar las herramientas tecnológicas, pero bajo su control y dominio.

Estados Unidos por su parte, sigue moviéndose en varios niveles. Ejemplo de capitalismo por excelencia, parece intentar transformarse para no desaparecer.

A despecho de muchos, quizás el país del norte se convierte, sin querer, en un motor importante de las cripto. Aquí indistintamente de sus prejuicios, el manejo de la información es definitivamente mucho más abierto y las cosas se conocen más temprano que tarde.

Los ejes globales se mueven y uno nuevo puede aparecer desperdigado por el mundo. Ese precisamente puede ser el movimiento más radical y poderoso que salga de todo este proceso. Al no tener fronteras físicas que lo limiten tiene la posibilidad de extenderse sin permiso.

Nos queda camino por recorrer en esta crisis mundial, pero quizás lo que aparentemente surge con más claridad es la disrupción definitiva del bitcoin y algunas criptos.

No será a finales del 2020, pero las bases quedaran sentadas.

Créditos

Imagen de Damir Belavić en Pixabay 

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