La tasa impositiva corporativa global: ¿Cripto un salvador Global?. En una reunión en Londres a principios de este mes, los ministros de finanzas del G7 (Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y Canadá). Acordaron unánimemente comenzar a crear el marco para una tasa impositiva corporativa global.

El marco estableció un principio de “dos pilares”. El primer pilar asegura que las empresas que obtengan un margen de beneficio del 10% estén sujetas a la tasa impositiva. El segundo pilar asegura que los países cobrarán una tasa impositiva mínima del 15%. En virtud de todo esto, las nuevas reglas se centrarán en dónde se obtuvieron las ganancias y no en dónde se encuentra la empresa. La idea es que se desaliente a las empresas de mover dinero por todo el mundo. O de brindar servicios en un país desde otro que tenga una tasa de impuesto más baja.

¿Legal significa moral?

El concepto de una tasa impositiva corporativa global no es nada nuevo. Con empresas como Google, Amazon, Facebook y Apple generando miles de millones de dólares en ingresos y pagando poco o ningún impuesto. Los reguladores y órganos de gobierno han intentado cerrar las lagunas que utilizan estas grandes multinacionales.

La práctica de ganar dinero en un país y luego trasladarlo a otro para pagar menos impuestos o evitarlos todos juntos es perfectamente legal, en su mayoría. Aunque, en la práctica, puede plantear algunas cuestiones morales.

Este cierre de lagunas puede ser una buena señal para los gobiernos nacionales. El Reino Unido, por ejemplo, puede ganar 14.700 millones de libras adicionales para su economía durante los próximos diez años. Una ayuda enorme, dado el gran impacto de la pandemia mundial de COVID-19. ¿Ayuda o dinero que de igual manera ira al abismo burocrático estatal?

Pero, ¿qué pasa con las criptomonedas?

Con la inevitable introducción de estos nuevos pilares, tenemos que preguntarnos: ¿Cómo podría afectar esto a las empresas de cifrado?

Las criptomonedas, en su esencia, son verdaderamente internacionales. También mueve dinero por todo el mundo y se dirige a una audiencia internacional. Como consecuencia, puramente por su funcionamiento, cae bajo lo que muchos creen que serán las nuevas reglas relativas a la tributación de las empresas internacionales.

La sensación es que las empresas de cifrado que operan a nivel internacional tendrán que hacer una de dos cosas: estar preparado para pagar una tasa corporativa nacional del 15% en todo el mundo. O trasladar su ubicación física a una ubicación verdaderamente internacional. Para que quede claro, esto tendría que ser más que un simple domicilio social.

En realidad, veríamos la muerte de empresas basadas en ubicaciones como las Seychelles o las Islas Vírgenes Británicas con oficinas reales en Nueva York. Asimismo, la “empresa de servicios” con sede en los Estados Unidos y la “empresa principal” con sede en el extranjero también puede estar sujeta a algunos cambios. En el futuro, es posible que veamos empresas que se basarán exclusivamente fuera de su ubicación, como las Islas Vírgenes Británicas, con el equipo realizando negocios físicamente allí.

No tan universal después de todo

La otra cara de esto es que, si bien el G7 representa una gran cantidad del PIB mundial. Todavía hay actores masivos como India, China y Rusia que no están incluidos en estas nuevas reglas. Ni siquiera se han apuntado a ellos. Y es difícil saber si los adoptarán. Asimismo, países como Singapur y Ucrania tienen excelentes normas fiscales para las empresas que simplemente buscan hacer negocios allí con una presencia mínima.

El derecho a establecer sus propias reglas fiscales es un derecho soberano masivo. Los países no querrán renunciar rápidamente a eso. Especialmente los países que dependen en gran medida de los ingresos de las formaciones corporativas. Y las empresas que hacen negocios dentro de sus costas desconocidas. Además, no se equivoquen que todo este proceso ha sido impulsado por Estados Unidos. Países como Rusia no querrán parecer que están siendo presionados por EE. UU.

Por ahora, lo mejor que pueden hacer todas las empresas de cifrado es observar el desarrollo y la implementación de estos impuestos. Si, tras la implementación de las nuevas reglas, los impuestos son enormemente dominantes. Es posible que muchos deseen buscar nuevas ubicaciones y oficinas físicas.

Finalmente, siempre debe recordarse que la evasión fiscal es ilegal y no debe realizarse. La elusión fiscal, por otro lado, es solo una planificación inteligente. Y siempre vale la pena gastar tiempo y dinero para implementarla correctamente.

La tasa impositiva corporativa global: ¿Cripto un salvador Global?. Esta nota es un resumen y adaptación de la fuente original. Te invitamos a leerla en Cointelegraph.

 

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