Al parecer, la narrativa de la democracia, los derechos humanos y el respeto a la propiedad privada sólo han servido para mantener apaciguada a las masas mientras se violan estos mismos principios. Los últimos acontecimientos en USA, han despertado el fantasma de la censura en uno de los países que se consideró por mucho tiempo como el defensor de las libertades. Hoy estamos en los albores de una dictadura global.

Y nos referimos a esto, con una verdadera preocupación. Las leyes antimonopolio demostraron estar de adorno cuando solo cuatro empresas han decidido qué tipos de opiniones tienen cabida y cuáles no. Hemos observado con estupor cómo, al mejor estilo de las dictaduras de sudamérica, un presidente es censurado y vetado en todas las redes y medios de comunicación.

Por si no fuera poco, toda empresa que decidiera abrir sus puertas para dar cabida al abanico opinático, también fue amenazada. Y en ese sentido, la empresa Parler, creada precisamente para competir contra Twitter, fue anulada inmediatamente. De momento.

Pero la censura y la represión, se ha extendido. Y la presidenta del Banco Central Europeo recientemente ha esgrimido serias declaraciones en contra de Bitcoin. Ya lo habíamos advertido por este medio, y al parecer la premonición es más cierta que especulativa. En este sentido, Lagarde, “pidió el miércoles una regulación global de Bitcoin y dijo que la moneda digital se había utilizado para actividades de lavado de dinero en algunos casos y que era necesario cerrar cualquier laguna”. Según reseñó la agencia Reuters.

Una dictadura global

La expresión de Lagarde no hay que tomarla a la ligera. Hizo un llamado a cerrar filas contra el Bitcoin del cual agrega: “(Bitcoin) es un activo altamente especulativo, que ha realizado algunos negocios divertidos y una actividad de lavado de dinero interesante y totalmente reprobable”.

La verdad que la expresión de Lagarde está envuelta en una atmósfera de cinismos y medias verdades. El Bitcoin y las criptomonedas en general, han sido un escape al que las personas e instituciones han recurrido por la ineficiencia del sistema financiero que ella representa. De igual manera, con su declaración, alimenta la narrativa a la cual ya estamos acostumbrados: Criptomonedas es delito, lavado de dinero y narcotráfico.

Punto que al respecto, en un estudio, la agencia Chainalysis se ha encargado de desmentir. Y en el cual aclara que el efectivo es la manera preferida de los delincuentes para realizar sus fechorías. Y que solo el 2% del bitcoin enviado a billeteras no alojadas provino de servicios riesgosos o una fuente ilícita. De igual manera, la agencia Messari, expuso, que la proporción entre los dólares relacionados con el lavado de dinero y los fondos en bitcoin que circulan en la red oscura es de 800:1.

Lagarde no mide sus opiniones, según ella: “Tiene que haber regulación. Esto tiene que ser aplicado y acordado … a nivel global porque si hay un escape se utilizará ese escape ”.

Cabe preguntarnos ¿Escape de qué o quién?. ¿De la dictadura mediática que llevan a cabo los gobiernos y grandes corporaciones? No puedo sino mirar con suspicacia la narrativa en torno a las libertades económicas de los individuos. La norma regulatoria de la FinCEN, atenta contra las carteras auto hospedadas, esto es, que las personas no tienen derecho a guardar sus criptomonedas en un sitio seguro a menos que sea bajo la tutela del estado. Estamos en los albores de una dictadura global.

Imagen de wal_172619 en Pixabay 

 

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