Volvemos nuevamente con el freno de la volatilidad de Bitcoin. Existe un sector financiero que aún no comprende las criptomonedas. Y por esto es necesario insistir un poco en esta cuestión. 

Las criptomonedas no se diseñaron en sus inicios para las personas que deseaban un sistema financiero tradicional mejorado. No, se diseñó para que las personas tuvieran una alternativa descentralizada que pudiera escapar de los controles y los abusos de la privacidad en los que había incurrido el Estado y las corporaciones.

En este sentido, existen principios axiomáticos que sustentan el funcionamiento de las criptomonedas y que definitivamente no comulgan con los fundamentos de una economía centralizada. La cual, aun domina el mundo real y cuenta con poderosos defensores, entre los cuales están los gobiernos.

Explicamos esto, porque estos actores que defienden la economía centralizada no se sienten cómodos con las criptomonedas. Ya que las mismas se encuentran en un ambiente que les es hostil e inadecuado. Para los tales, las criptomonedas como han sido concebidas no les sirve. Estas deberían convertirse en algo más parecido a lo que ellos están acostumbrados. Por eso piden a gritos: ¡Regulación, regulación!.

Y existen sectores de la nueva y emergente economía criptográfica que en post de la aceptación. Han cedido espacios para lograr una adopción masiva de la nueva tecnología económica y financiera. Lo cual no está del todo mal, pues debemos crear puentes que nos permita pasar de un sistema a otro según las necesidades y preferencias de los individuos. El problema estriba cuando mucho no es suficiente. Y quieren mas, mucho mas de la criptografía.

Al punto, que para adoptarla estas deberían convertirse en un producto mas del abanico de posibilidades de las finanzas tradicionales. Con lo cual, si, ya podrían ser consideradas como legales, buenas y sanas.

El freno de la Volatilidad

En este sentido, personas como Rebecca Patterson, directora de investigación de inversiones de Bridgewater Associates. Una empresa fundada por Ray Dalio en 1975. Y que actualmente gestiona activos por un valor de más de 150.000 millones de dólares.

Ha expresado que, “Cuanto más se desarrolle un ecosistema regulatorio real alrededor de Bitcoin y otras monedas. En esta medida, otros tipos de inversores se sentirán cómodos al ingresar, eso traerá liquidez, eso reducirá la volatilidad“.

¿Qué hace que un bien sea volátil?. En principio podríamos decir que la ausencia de control de precio. Cuando no existe una institución como el banco central, el Estado, la Reserva Federal, diciendo: “El oro tendrá este valor, el dólar este otro, la divisa tal o cual valdrá esto o aquello”. Ahí, donde hay ausencia de un valor decretado y existe el libre comercio, ahí, habrá volatilidad.

En este sentido, es de saber, que en un contexto de libre mercado.  Los precios serán fijados por el equilibrio de intereses entre los negociadores. Pues, el que paga lo hará porque considera de mayor valor el bien adquirido. Y el que vende, recibirá una retribución que considera preferible al bien cedido. En todo caso, en este sistema ganan todos y al hacerlo el bien transado se consolida.

Y así se ha movido el comercio criptográfico. Lo que le ha permitido escalar y ganar valor real intrínseco. Adquirido por la aceptación y el consenso colectivo de los millones de usuarios criptográficos. Y que día a día va en aumento. De tal manera que, insistir en el freno de la Volatilidad, puede llegar a significar: establecer controles de precio y centralizar de alguna de las infinitas formas que se puede hacer, la criptoeconomía.

 

 

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay

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