Bitcoin se convierte en lo que debía reemplazar. Poco a poco el ecosistema criptográfico expone facetas que nada difieren de las finanzas tradicionales. Y es muy probable que en el mediano a largo plazo contemos con unas finanzas criptográficas totalmente reguladas y centralizadas.

La humanidad es una paradoja. Ama la “libertad”, pero la vende al que le brinde mayor seguridad. Para ello, los audaces, generan miedos, construyen un enemigo, quizás un caos donde todo esté en peligro. Acto seguido, vende sus servicios de seguridad, y el precio será tu libertad económica.

En este sentido, Ray Dillinger, un polémico programador que acompañó en sus inicios el desarrollo de Bitcoin y uno de los primeros expertos con los que se relaciona Satoshi Nakamoto. Expresó que “Bitcoin es un fracaso”.

Advierte, que el sentido por el cual se construyó Bitcoin se ha tergiversado. Primero, explica Dellinger, Bitcoin fracasó en la privacidad. “La cadena de bloques siempre estará ahí, siempre será pública. Siempre está sujeta a un análisis más detallado…el análisis de esos registros es suficiente para destruir cualquier pretensión de anonimato o pseudonimato.”

En segundo lugar, “la escasez de espacio en la cadena de bloques ha llevado a la gente a reinventar cada última característica de los bancos de los que pensaban que iban a escapar”. Los “intercambios tienen sus llaves por usted”, y no hay ninguna obligación para ellas para mantener activos iguales a los depósitos.

En tercer lugar, para Dillinger, la minería de Bitcoin se ha convertido en un “cartel”. Pues “ha fomentado la corrupción, porque a menudo se hace usando electricidad que se roba de los contribuyentes con la ayuda de funcionarios del gobierno”_ me hace recordar el caso de Venezuela. Agrega: “La gente que ese gobierno permite poseer todo este negocio, trabaja en conjunto como un cartel.”

Bitcoin se convierte en lo que no debía

La opinión de Dillinger, no es descabellada. Podemos observar hechos que apuntan a esa realidad. Por ejemplo en el caso de la minería. Paises como China, Irán, Corea del Norte, Venezuela, entre otros. Desarrollan proyectos de minería cuestionables. En Venezuela, el ejército de ese país posee granjas de minería a costa del servicio eléctrico de sus contribuyentes. En un contexto donde su gobierno es acusado de graves delitos de lesa humanidad.

Si bien China ha demostrado avances concernientes a las libertades económicas. No deja de ser una economía mercantilista, auspiciada por un gobierno con importantes influencias comunistas y que tiene agarrado del cuello a una importante potencia minera de Bitcoin.

Aunado a esto, la criptografía se ha vuelto tan importante para los gobiernos, que las regulaciones no se hacen esperar. Los intercambios vendrán a ser intermediarios similares a la banca que tanto se intentaba sustituir. Por ejemplo, en el Reino Unido, toda empresa que ofrezca servicios con criptoactivos debe haberse registrado ante el ente regulador y contar con su aprobación. Esto con el fin de “prevenir el lavado de dinero”. Aquellas que no se registren incurrirán en un delito. Ha expuesto la FCA entre otras advertencias.

En fin, Bitcoin se convierte en lo que debía reemplazar.  Podemos ser unos creyentes en las criptomonedas. Pero debemos ser unos creyentes objetivos. Muchos Bitcoiners pecan por ingenuidad en una religión absurda e ignoran los hechos. Lo bueno es que la tecnología está, y los individuos podrán inventar nuevas opciones. Esperemos que sea así.

 

Foto de Roger Brown en Pexels

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